← Strange Tales from a Chinese Studio

Chapter 2

0%
18px
← Prev Chapter Next Chapter →
This is a short chapter. You can continue reading with the next chapter, explore the full series details, or check related series below.

Chapter 2 of Strange Tales from a Chinese Studio by Pu Songling (蒲松齡) is a Supernatural Novel available to read on OriginRealm.

Reading Chapter 2 of Strange Tales from a Chinese Studio by Pu Songling (蒲松齡) — the Supernatural classic. Continue reading on OriginRealm or browse all chapters below.

Chapter 2

披蘿帶荔,三閭氏感而為騷;牛鬼蛇神,長爪郎吟而成癖。自鳴天籟,不擇好音,有由然矣。松落落秋螢之火,魑魅爭光;逐逐野馬之塵,罔兩見笑。才非干寶,雅愛搜神;情類黃州,喜人談鬼。聞則命筆,遂以成編。久之,四方同人,又以郵筒相寄,因而物以好聚,所積益夥。甚者:人非化外,事或奇於斷髮之鄉;睫在眼前,怪有過於飛頭之國。遄飛逸興,狂固難辭;永託曠懷,癡且不諱。展如之人,得毋向我胡盧耶?然五父衢頭,或涉濫聽;而三生石上,頗悟前因。放縱之言,有未可概以人廢者。松懸弧時,先大人夢一病瘠瞿曇,偏袒入室,藥膏如錢,圓粘乳際。寤而松生,果符墨誌。且也:少羸多病,長命不猶。門庭之淒寂,則冷淡如僧;筆墨之耕耘,則蕭條似鉢。每搔頭自念:勿亦面壁人果是吾前身耶?蓋有漏根因,未結人天之果;而隨風蕩墮,竟成藩溷之花。茫茫六道,何可謂無其理哉!獨是子夜熒熒,燈昏欲蕊;蕭齋瑟瑟,案冷疑冰。集腋為裘,妄續幽冥之錄;浮白載筆,僅成孤憤之書:寄託如此,亦足悲矣!嗟乎!驚霜寒雀,抱樹無溫;弔月秋蟲,偎闌自熱。知我者,其在青林黑塞間乎!康熙己未春日。 Vestido de lianas y ceñido de kudzu, Sanlü, conmovido, compuso el "Sao"; los demonios bovinos y las serpientes fantasmales, Changzhua Lang los recitó hasta hacer de ello una obsesión. Que canten por sí mismos la música celeste, sin escoger sonidos gratos, tiene su razón. Song, tenue luz de luciérnaga otoñal, con la que los espectros compiten por el resplandor; persiguiendo el polvo de los corceles salvajes, los duendes se ríen de mí. Mi talento no es el de Gan Bao, pero siento un refinado amor por indagar lo sobrenatural; mi temple se asemeja al de Huangzhou, y me complazco en que la gente hable de fantasmas. Cuando los oigo, tomo la pluma, y así he llegado a formar esta compilación. Con el tiempo, los amigos de las cuatro regiones, además, me los han enviado por el tubo postal, y así las cosas se congregan por afinidad, y lo acumulado se ha vuelto más copioso. Aún más: las gentes no son de allende la civilización, mas los sucesos son a veces más prodigiosos que en las tierras de los que se cortan el cabello; las pestañas están ante los ojos, pero los extraños prodigios sobrepasan a los del país de las cabezas voladoras. Vuela veloz mi inspiración desbordante; la locura, ciertamente, no puedo rehuirla; confío para siempre mi espíritu amplio, y ni siquiera disimulo mi necedad. Quienes son así, ¿no se reirán a escondidas de mí? Sin embargo, en las encrucijadas de Wufu, tal vez se haya prestado oído a demasiadas hablillas; mas en la piedra de Sansheng, se comprende bastante bien las causas pretéritas. En las palabras desenfadadas, no se puede desechar todo por la persona que las profiere. Cuando Song colgó el arco, mi difunto padre soñó con un Qutan enfermizo y enjuto, que con el hombro descubierto entró en la estancia, con un emplasto medicinal del tamaño de una moneda, redondo, pegado junto al pezón. Al despertar, nació Song, y en efecto correspondía a la marca negra. Además: en la niñez, débil y enfermizo; al crecer, mi sino no fue como el de los demás. La desolación de mi puerta y mi patio es fría y austera como la de un monje; mi labranza con el pincel y la tinta es tan mezquina como una escudilla de limosnas. Cada vez que me rasco la cabeza, pienso para mí: ¿acaso el que meditaba frente al muro fue realmente mi vida anterior? Porque las raíces y causas que aún tienen rezumos no han cuajado aún en el fruto del cielo o de los hombres; y al dejarme llevar por el viento y caer, he venido a parar en flor entre los setos y el estiércol. Vasto es el ciclo de los seis caminos; ¿cómo se puede decir que no tiene su razón? Solo que en la media noche, con la lucecita vacilante, la lámpara oscura a punto de formar su pabilo; el estudio desolado susurra, y la mesa está fría como el hielo. Reuniendo axilas para hacer una piel, presumo continuar el registro de lo tenebroso; alzando la copa y tomando la pluma, solo logro un libro de indignación solitaria: tal desahogo, ¡bastante para entristecerse! ¡Ay! Los gorriones helados por la escarcha se abrazan al árbol sin hallar calor; los grillos otoñales que se lamentan de la luna se arriman a la barandilla y se calientan a sí mismos. Los que me entienden, ¿acaso estarán entre los bosques verdes y las negras fortalezas? Primavera del año Jiwei de la era Kangxi.
Chapter 2 Complete • DMCA Policy •
DMCA Policy